Recordando al ingeniero Manuel «Ney» Castillo

De cara a los 50 años de la ciudad de Cancún, festejos que habrán de celebrarse el próximo 20 de abril, habrá personajes que, aun fallecidos, no podrán dejar de mencionarse dada su trascendencia histórica en la conformación de este proyecto turístico.

Si bien es cierto hubo gente que ideó y resolvió la ecuación desde un restirador, también es cierto que los artífices de la planificación necesitaron de hombres talentosos que levantaran lo contemplado en planos, este es el caso del ingeniero Manuel Jesús Castillo González, fallecido hace 11 años, el martes 1 de abril de 2008.

¿Le interesa conocer su historia? Esta es…

“Ney” – como era conocido por sus amigos – nació en la ciudad de Mérida, Yucatán, el 8 de diciembre de 1921, sus padres fueron, el también ingeniero Manuel Jesús Castillo Montes de Oca y la señora Amalia González Rivas.

El ingeniero Manuel Castillo se casó (4 de mayo de 1946) con María Elena Rendón Ferráez, descendiente directa del afamado médico yucateco Eudaldo Ferráez y con quien tuvo cuatro hijos: Manuel Jesús, Armando José, Nicolás de Jesús y Elenamaría.

Doña María Elena Rendón Ferráez.
Doña María Elena Rendón Ferráez.

“Ney” y María Elena se conocieron cuando eran niños y sus familias planearon un viaje a Celestún, Yucatán. Después, ya siendo adultos, a los 25 años de él, y a los 23 de ella, decidieron unir sus vidas hasta que la muerte los separó tras casi 62 años de matrimonio.

Originalmente vivieron en Mérida, pero luego el arquitecto Castillo iniciaría una ascendente carrera como constructor de puentes que los llevaría, a él y a María Elena, a recorrer gran parte del país hasta que sus hijos entraron a la escuela y se requirió la estabilidad.

LOS PUENTES

En 1955, ingresó a la empresa Concretos, S.A., de la ciudad de Monterrey, como superintendente de construcción del puente internacional de Laredo, Texas. Ahí levantó el puente mayor, tanto del lado norteamericano como del lado mexicano; hasta la fecha existe una placa con el nombre de Manuel J. Castillo, en la que se le menciona como su constructor.

Posteriormente, “Ney” pasaría a la Secretaría de Obras Públicas como supervisor de puentes en la División Sureste, tiempo en el que construyó los puentes de Coatzacoalcos, con un tramo levadizo (18 de marzo de 1962) y el de Alvarado (1963), estos últimos durante la presidencia de Adolfo López Mateos.

Y precisamente sobre este puente de Coatzacoalcos, que antes se atravesaba en pontones, se empezaron a colocar los pilotes que se importaron de una compañía suiza y se armaron en el piso. “Ney” fue pionero en la utilización de material pretensado, y de la noche a la mañana apareció el puente ante la incredulidad de todos, que no se explicaban como había ocurrido, porque era la primera vez que se trabajaba así en México.

CON DESTINO CANCÚN

En 1971, “Ney” Castillo vivía en Monterrey cuando aceptó el cargo de residente general en las obras de infraestructura turística del Proyecto Cancún llevadas a cabo por Infratur (hoy Fonatur). En ese año comenzó a viajar a Cancún laborando una semana aquí y otra en las oficinas de Monterrey.

Al cabo de dos meses, se fue a la Ciudad de México a trabajar en el proyecto y después le dieron la orden de trasladarse definitivamente a Cancún. Eso alteró su vida doméstica, pues ya se encontraba instalado en Monterrey y sus hijos en la escuela, incluso a nivel universitario.

El ingeniero Castillo González llegó a Cancún como director de obra de Infratur, para supervisar la construcción del puente Calinda levantado a mediados de 1972 por un buen amigo suyo: el ingeniero José García de la Torre (+).

En ese mismo año, también llegaría María Elena Rendón Ferráez. A la pregunta de si esto no estaba muy alejado de la “civilización”, la señora Castillo ataja de inmediato y dice: “¡Claro que no! Esto era un paraíso… con sapos grandes; enormes. Esto era un paraíso digo, comparado con Coyuca de Catalán, y Pungarabato (ambos en el estado de Guerrero) en donde vivimos, además de Sinaloa, entre otros”.

Ingeniero Manuel Jesús Castillo González.
El entonces gobernador Félix González saluda al ingeniero Manuel Castillo durante la celebración de la fundación de Cancún, en abril de 2005.

“YO LO TRAJE, YO LO NECESITO”

A los dos años de haber llegado a Cancún, “Ney” Castillo pasó un rato amargo: su salida de Infratur. En esa época, el Banco de México dejó de ser el fraccionador del Proyecto Cancún y Bancomer se convirtió en el nuevo fiduciario; cambiaron las cosas y también la dirección, pero un hombre con amplios conocimientos en su ramo siempre tiene las puertas abiertas, de manera que el licenciado Antonio Enríquez Savignac, aún director de Infratur, le dijo: “Usted no se mueva de Cancún, yo lo traje y yo lo necesito”, y en un corto tiempo lo recomendó con una asociación norteamericana, la cual lo contrató como director de construcción de un hotel en la zona de playas.

“Ya no tenía motivos para salir de Cancún – dijo el ingeniero Castillo en diciembre de 2002 –, me quedé aquí; eso me permitió tener contacto con otras personas. Había poca oferta de construcciones en el lugar, la gente tenía que traer a sus ingenieros y arquitectos, entonces cuando se encontraba una persona aquí era cómodo para ellos; eso me permitió seguir desempeñando mi profesión para vivir sin mayor complicación; no quiero decir que me he hecho millonario, pero vivo decorosamente”.

LA POLÍTICA

La experiencia de “Ney” no se limitó solamente a la ingeniería, sino que también fue parte activa en la política de Cancún. El primer presidente municipal de Benito Juárez, Alfonso Alarcón Morali, había sido director de Desarrollo de Fonatur y el trabajo los llevó a una grata relación de amistad; de ahí surgió una invitación para formar parte del primer Cabildo (1975-1978), en el que se desempeñó como segundo regidor.

Luego, durante el trienio 1990-1993, que en su inicio comandó el ingeniero Mario Villanueva Madrid, nuevamente ocupó el cargo de regidor (décimo), y durante el gobierno del ingeniero Rafael Lara Lara (1996-1999) “Ney” Castillo asumió la función de síndico municipal.

Ingeniero Manuel Jesús Castillo González.
“Ney” Castillo. Querido y respetado por los fundadores de Cancún.

LA ESCUELA DE LASALLE

Por lo que hace al aspecto social comunitario, el ingeniero “Ney” Castillo fue parte fundamental en la obra de La Salle en Cancún, como lo comenta el profesor Jesús Arévalo Hernández, quien fuera director general del Instituto Cancún.

Ingeniero Manuel Jesús Castillo González.
Ingeniero Manuel Jesús Castillo González.

“Los hermanos lasallistas Salvador Pérez y Salvador Valle Gómez venían a Cancún invitados por el ingeniero Manuel Castillo y por su hijo Armando. Ellos llegaban a su casa y de ahí nació la idea de crear Lasalle Cancún”.

Y efectivamente, entre 1977 y principios de 1978 se llevaron a cabo diversas reuniones en donde se fueron definiendo las necesidades de instalaciones que serían indispensables para iniciar el ciclo escolar 1978-1979 que arrancaba en el mes de septiembre.

Para las instalaciones escolares se decidió solicitar en arrendamiento a Fonatur las palapas y edificaciones que conformaban el antiguo aeropuerto de Cancún.

Luego, el ingeniero “Ney” hizo los cálculos, y con el apoyo de su hijo Armando José, se construyeron los edificios de la primaria y el preescolar de lo que hoy son las instalaciones del Instituto Cancún.

Para el profesor Arévalo, el ingeniero Manuel J. Castillo González no solo fue un gran constructor de puentes de concreto, sino también de puentes humanos.

Profesor Jesús Arévalo Hernández
Profesor Jesús Arévalo Hernández, exdirector del Instituto Cancún.
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