Margarita Maza, una flor en donde “Dios Nunca Muere”

Margarita Maza, una flor en donde “Dios Nunca Muere” – Margarita Maza de Juárez, para la historia, esposa del Benemérito de las Américas, don Benito Juárez García (el mejor presidente que ha tenido México), pero para la mayoría de nosotros los mexicanos: una hermosa flor que creció en la adversidad en la tierra del hermoso vals escrito por don Macedonio Alcalá en 1868, “Dios Nunca Muere”, Oaxaca.

Doña Margarita Maza nació el 29 de marzo de 1826, en la ciudad de Oaxaca; murió en la ciudad de México en 1871. Sus padres, don Antonio Maza y doña Petra Parada, acogieron a un niño indígena que no hablaba español, y con el cual ella se casó años después, el 31 de octubre de 1843. Ese niño era don Benito Juárez García, a quien le dio 12 hijos, 5 de los cuales fallecieron siendo niños.

Margarita fue para él el noble estímulo, por su silueta criolla y la sumisión reverencial de toda mujer posesa de adivinaciones –de intuiciones–; y al ser Margarita la madre de los hijos de Juárez era, simbólicamente, místicamente, una madre para él, la caricia que sana la llaga, el empuje, en suavidad y comprensión permanentes, hacia la victoria y hacia la gloria.-

Extracto del ensayo “Germinación de Juárez” por el Lic. Mateo Solana y Gutiérrez.

Imagen real de don Benito Juárez García, junto a su hermana Nela (de trenzas) y su esposa Margarita Maza; sin el habitual retoque estilo europeo que hacían los fotógrafos de la época, para congratularse con el mandatario en turno.
Imagen real de don Benito Juárez García, junto a su hermana Nela (de trenzas) y su esposa Margarita Maza; sin el habitual retoque estilo europeo que hacían los fotógrafos de la época, para congratularse con el mandatario en turno.

Honrando la memoria de Margarita Maza

A 148 años de su muerte, honremos la memoria de Margarita Maza Parada, mujer comprometida con los ideales democráticos mexicanos y soporte incansable de su esposo, Benito Juárez.

Mientras Benito escapaba de las garras del ejército conservador, algo que lo mantuvo alejado de su familia por largos periodos de tiempo, su esposa, fuerte, decidida y capaz de sobreponerse a toda adversidad, mantuvo la unidad familiar y se encargó de la crianza y protección de sus hijos durante un capítulo sangriento de la historia de nuestro país.

Nacida en una familia acomodada de Oaxaca, Margarita creció rodeada de privilegio, con maestros particulares que le dieron una educación de calidad.

Sin embargo, sus padres, Antonio Maza y Petra Parada Sigüenza, inculcaron en sus hijos ideas liberales, mismas que terminaría compartiendo con Benito Juárez.

A su esposo lo conoció por medio de la hermana de él, Josefa, quien trabajaba en casa de los Maza como empleada doméstica.

La diferencia de edad era considerable, Benito le sacaba 20 años a Margarita, pero tras cortejarla durante su tiempo como estudiante de derecho, los dos se casaron en 1843, ella tenía 17 años. Para este momento, la carrera política de Benito ya despuntaba, con cargos importantes en el gobierno oaxaqueño.

En la imagen de la izquierda Margarita Juárez Maza sentada junto a Álvaro Obregón en el panteón de San Fernando, durante un homenaje a su padre entre 1920 y 1924; a la derecha Benito Juárez Maza, un hombre, a decir de los historiadores, sin oficio ni beneficio, que sólo se valió del nombre para hacer negocios.
En la imagen de la izquierda Margarita Juárez Maza sentada junto a Álvaro Obregón en el panteón de San Fernando, durante un homenaje a su padre entre 1920 y 1924; a la derecha Benito Juárez Maza, un hombre, a decir de los historiadores, sin oficio ni beneficio, que sólo se valió del nombre para hacer negocios.

Familia prolífica

La pareja tuvo 12 hijos, nueve mujeres y tres hombres, aunque cinco murieron cuando eran muy pequeños, algunos cuando Benito estaba lejos de casa, ya sea por su destierro a Cuba y Nueva Orleans por orden de Antonio López de Santa Anna, por su cargo de Ministro de Gobernación o durante su presidencia, cuando hizo frente a la Intervención francesa en nuestro país.

Fue en estos periodos de tiempo cuando Margarita Maza tuvo que hacerse cargo de los hijos de la pareja y enfrentarse, sola, al dolor que le provocaba la pérdida de los más pequeños.

Los hijos de Benito Juárez y Margarita Maza de Juárez. Fotografía tomada del libro: Antonio Arriaga, La patria recobrada. Estampas de México y los mexicanos durante la Intervención francesa, México, FCE, 1967.
Los hijos de Benito Juárez y Margarita Maza de Juárez. Fotografía tomada del libro: Antonio Arriaga, La patria recobrada. Estampas de México y los mexicanos durante la Intervención francesa, México, FCE, 1967.

Época de destierros

En 1853 el general Antonio López de Santa Anna desterró a Juárez, quedando su familia en una situación bastante apremiante. Al año siguiente, Margarita tuvo que huir, embarazada de gemelas y con seis hijos, y fue asilada en diferentes haciendas.

Abrió una tienda en Etla, para mantener a su hogar y mandarle dinero a su esposo, exiliado en Nueva Orleans, con quien se reunió en Veracruz acompañada por sus hijos, después de ser perseguida por unos bandidos que pretendían raptarla. Afortunadamente, fue protegida por su hermano José Maza.

Doña Margarita fue una gran mujer, que ayudó y protegió a los pobres, y siempre apoyó a su esposo en su difícil proyecto de nación, a través de las múltiples vicisitudes que lo acompañaron.

Además de la ausencia de Benito, la complicada situación política en la que México se encontraba inmerso hizo que la familia sufriera dificultades económicas, pero Margarita halló la manera de sacar adelante a sus hijos e incluso a su esposo al abrir una pequeña tienda en Etla, Oaxaca. Las ganancias que le daban las ventas fueron suficientes para mandarle dinero a Benito cuando este lo necesitaba durante su vida en el exilio.

La fortaleza de esta mexicanísima mujer quedó manifiesta cuando, además de la ausencia de su esposo y las dificultades económicas, Margarita tuvo que lidiar con las persecuciones que los enemigos políticos de Benito hacían contra la familia. Pero Margarita pudo sobreponerse incluso al hostigamiento ordenado por personajes como Antonio López de Santa Anna y José María Cobos, siempre pudiendo evadir a sus perseguidores.

Nuevo exilio por la guerra contra Maximiliano

En 1864, durante la Guerra contra el Imperio de Maximiliano, doña Margarita se refugió en Estados Unidos. Regresó a Ciudad de México en 1867 y se instaló junto a su esposo en el Palacio Nacional.

Durante la intervención francesa tuvo que separarse una vez más de don Benito. Ella, con el apoyo de sus hijas, presidió una junta de señoras y organizó funciones de teatro para reunir fondos que iban a parar a hospitales y a los familiares de las víctimas de la guerra.

Tuvo que huir del país, refugiándose en Washington, donde fue tratada con mucha hospitalidad. Al triunfar la República regresó a México para reunirse con su esposo, a bordo de un barco que el presidente de Estados Unidos puso a su disposición.

Cuando desembarcó en Veracruz, el pueblo la recibió con enormes muestras de cariño y respeto.

 

El último suspiro de Margarita Maza

Su lucha por los ideales liberales puede no ser tan conocida como la de su esposo, pero Margarita Maza fue un personaje importantísimo en la historia de nuestro país.

Mujer nacida en el privilegio, pero que puso a un lado su cuna para pelear por un México más justo y democrático.

Por algo su nombre está escrito con letras de oro en la Cámara de Diputados, uno de los honores más grandes que pueden otorgarse a un mexicano. Que su nombre quede grabado en nuestra memoria, tanto como el de su legendario esposo.

Margarita Maza de Juárez cayó enferma del estómago en 1870 y falleció en Ciudad de México el 2 de enero de 1871. Su nombre fue inscrito en letras doradas en la Cámara de Diputados en 1966.

 

Cartas de amor de Benito para Margarita

Desde nuestro paso por las aulas se nos enseñan muchos pasajes de la historia en los que el nombre de Benito Juárez marcó la diferencia; Juárez fue artífice de aspectos tan importantes como las Leyes de Reforma, la libertad de imprenta, la secularización de hospitales e instituciones de beneficencia, la reglamentación de la instrucción pública, entre otros.

Sin embargo, un aspecto poco conocido de Benito Juárez es el amor y devoción que profesó a su esposa, Margarita Maza.

Testimonio del amor entre la pareja son las múltiples cartas que intercambiaron, en las cuales se profesan un gran amor y compañerismo.

En sus misivas, Margarita Maza se refería a su esposo como ‘Mi estimado Juárez’, y rubricaba sus cartas junto con un “recibe el corazón de tu esposa que te ama”. Mientras que el Benemérito de las Américas en sus cartas de respuesta le dedicaba un “Mi estimada Margarita” y no se despedía sin decirle que la amaba. “Tu esposo que te ama y te desea”, le escribió varias veces.

Margarita Maza y Juárez fueron una pareja muy enamorada; a pesar de las múltiples separaciones que sufrieron, debido a las persecuciones políticas que sufrió Juárez, encontraron la forma de mantenerse unidos a través de sus cartas.

Andrés Henestrosa, poeta zapoteco, recupera en su libro ’Flor y látigo. Ideario político liberal de Benito Juárez, una anécdota que revela la complicidad y compañerismo del Benemérito y su esposa.

En una ocasión, Juárez no pudo anudarse una corbata de moño, por lo que pidió ayuda a su esposa, quien acudió en su auxilio.

“Y Margarita Maza acude solícita y le anuda la corbata en un santiamén, no sin decirle: “¡Qué inútil eres, señor Juárez!” Y la voz de la mujer lo envuelve, lo pacifica, lo devuelve a su niñez montaraz cuando, pastor de ovejas, todavía no asomaba a su mente la idea de abandonar el pueblo y el lago de su pueblo. Su grandeza se humilla, claudica su voluntad ante la presencia de la esposa que lo salva de aquel cotidiano trance. Están el uno frente al otro, los ojos en los ojos. Juárez, con ser de baja estatura, aparece gigante ante los ojos de Margarita. Ella, con ser más alta, está al nivel de su pecho, que era donde ella quería estar: a la altura de su corazón”.

La muerte de Margarita dejó devastado al entonces Presidente de la República.

Un año después, Juárez se reunió con su amada Margarita. El 18 de julio de 1872 a las 23:35 horas murió en su alcoba en Palacio Nacional. La causa de su muerte fue angina de pecho.

Tras la muerte de Juárez, se decretó un mes de solemnidades en su honor.

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