La sabia voz de la naturaleza: Escucha a tu cuerpo

En la actualidad existen productos para todo, productos que no propiamente necesitamos pero que ya estamos acostumbrados a usarlos. Y es que la mercadotecnia nos ha ayudado por décadas a “pensar” que sí los necesitamos.

Tal es el caso de champús para todo tipo de cabello: con caspa, reseco, grasoso, chino, lacio… lo cierto es que aquí entre nos, el cabello no se “trata” desde afuera; no porque le pongas sábila va a tener más brillo. Más bien, es cómo te alimentas y qué hábitos tienes o has tenido durante toda tu vida.

¿Lo sabías? Es decir, si te hidratas todos los días, con agua simple, comes alimentos que hacen más alcalino tu PH, evitas productos procesados, tratas de no estresarte y haces ejercicio, por ende y aunque parezca que nada tiene que ver, tu cabello estará más saludable, con brillo y se te caerán sólo los cabellos que tengan que caerse.

Y claro, es importante que sepas que entre más transparente sea el champú y tenga menos fragancia, te hará menos daño, ya que no tendrá tantos ingredientes artificiales para hacerlo “perfecto”.

Y hablando de la caída del cabello, es necesario poner atención a lo que tu cuerpo te está diciendo, no es normal que dejes una alfombra a tu paso por tanta caída. Algunas de las causas son la mala alimentación y el estrés. Así que o te tomas dos pastillas de “valegorrina” para que no te estreses en la oficina, o mejor te alimentas bien.

El mercado está inundado de productos para mejorar nuestra piel o nuestro pelo, pero en realidad muchas veces no lo necesitamos.

Otro de los problemas que aprovechan las grandes empresas, es la resequedad de nuestra piel. Desfilan ante nuestros ojos cantidad infinita de cremas para piel reseca, con estrías, sensible… cuando lo único que tendríamos que hacer es hidratarnos muy bien y comer cosas sanas –sí, otra vez el tomar agua y la alimentación es importante-.

Las estrías salen por dos razones: cuando subimos y bajamos mucho de peso nuestra piel se infla y se desinfla cual globo de fiesta infantil. ¿Has visto cómo quedan esos globos que estuvieron inflados mucho tiempo? Sí, así tu piel queda graciosamente arrugadita.

La otra razón es por supuesto cuando una mujer está embarazada y su piel se expande mucho más de lo que puede soportar sin una hidratación adecuada y es cuando la piel se rompe. Las cremas quizá ayuden, pero siempre he pensado que lo único que hacen es tapar los poros y la misma piel no puede transpirar.

¿Sabías que todo lo que está en contacto con nosotros lo absorbemos? Así es. Todo, absolutamente todo lo absorbe nuestro amado y perfecto organismo. Te invito a que la próxima vez que vayas al súper, le eches un vistazo a las etiquetas de los champús, cremas, desodorantes y de paso los detergentes que usas para tu ropa.

Todos esos ingredientes impronunciables los absorbe tu cuerpo y claro, son agentes extraños y artificiales que a tu cuerpo le cuesta muchísimo trabajo metabolizar y por consecuencia, los va depositando en uno de los organismos que más trabaja, nuestro hígado.

Y cuando nuestro hígado no trabaja adecuadamente, vienen enfermedades crónico degenerativas que nos aquejan a ya muy temprana edad; sin embargo, no somos conscientes de eso y sólo pensamos que es “por la edad”.

También podemos encontrar en el mercado muchas opciones para “cortarnos” la gripe común, la diarrea, la fiebre o los dolores de cabeza; pero lo que quizá nunca has reflexionado, es que no son los síntomas el problema, sino el origen de esas manifestaciones.

Tu cuerpo está tratando de defenderse y atacar posibles virus, bacterias o microorganismos que son malignos para ti. Pero tú no dejas que actúe solito porque claro, tienes una junta muy importante y ni modo de estar subiendo los mocos cada que vas a cambiar de diapositiva.

Los síntomas que experimentamos son señales que manda nuestro organismo para avisarnos que puede defenderse a sí mismo.

La fiebre se produce porque tu cuerpo ha detectado un virus que sólo la perfección de tu sabio organismo sabe cómo atacarlo. Un virus no sobrevive a altas temperaturas por mucho tiempo.

Por eso tu cuerpo eleva su temperatura, para que ese virus se muera mientras tú deberías ayudarlo con un reposo en casa, pues tu cuerpo se debilita porque está poniendo todo su esfuerzo en atacar ese virus.

El flujo de mucosidades en tu nariz es otra forma que tu cuerpo tiene para defenderse de los agentes externos; la diarrea tiene la función de eliminar lo que te hizo daño y el dolor de cabeza es mucho más delicado, pues puede estar avisando de algo más grave.

En fin, no soy doctora pero he platicado con muchos de ellos y siempre me dicen: “¿Has visto que todos los medicamentos dicen –si persisten las molestias, consulte a su médico?” Es porque primero deberíamos dejar que nuestro cuerpo se manifieste y trate de defenderse por sí mismo, sin embargo si sigues sintiéndote mal o las molestias empeoran ahí es cuando debes acudir a un experto y no al amigo que te dice “pues a mí me funcionó esto o lo otro”.

Escucha a tu cuerpo, confía en él y dale un buen mantenimiento. No solamente inviertas en mantenimiento de tu carro, casa o cambies de celular cuando éste ya no funcione –esté viejito-; finalmente, solo tenemos un cuerpo y ese no lo podemos cambiar por uno nuevo, ¿no crees?

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